¿Novio de la Muerte?

Vida de alas, vida verde de bosque, 
 vida en la mirada de mi amigo Isidro Etxeberria.

Creo que soy su amante más vehemente. Hoy, sin ir más lejos, me ha hecho el amor al amanecer. Ha susurrado trinos de amor y ternura en mis oídos cuando yo aun dormía. Poco a poco he abierto los ojos y ella me ha besado la mirada con la luz de miel de la alborada. Hoy y siempre, desde hace ya tanto tiempo, enamorado de sus mil caras que centellean, de su voz cuando canta o cuando llora, cuando convierte su narración en poesía. Enamorado hasta el tuétano de su forma de bailar junto al viento, de su figura limpia y hermosa tras la ducha, del aroma que exhala su piel mojada. Nunca me canso de su abrazo profundo y apasionado, ella y yo desnudos en las honduras de su bosque y el mío, cuando nadie osa molestarnos. Ella y yo tan uno, yo tan dentro, ella tan a mi alrededor, tan ceñida a mí, tan envuelto yo en su caricia íntegra, saturados mis sentidos de su presencia por doquier. Nunca se va de mí, ni yo me voy de ella. Me acompaña en mis fatigas y en mis triunfos. Porque ella es yo y es todo lo que amo. Porque mire donde mire la veo guiñándome su ojito de colores, mandándome un besito del color de la amapola, diciéndome quedamente que soy ella y siempre lo seré.

Ahora mismo está sentadita junto a mí, leyendo este texto mientras escribo, y suspirando con el verdecillo, amarillita como el diente de león perdido en el pasto verde, planeando como el milano que ahora cruza el horizonte, sosegada y ardiente, esperando que termine para besar mis pupilas con los mil colores de abril. Así que si, termino ya, no me gusta hacerla esperar. Me vuelvo a su abrazo, a retozar juntos como dos críos traviesos, a perdernos de todos y a estar solos, como dos enamorados chiflados y seducidos, una mañana más.

No. Yo no soy Novio de la Muerte. Yo soy Amante de la Vida. Felizmente, una mañana más.

Juan Goñi

Marzo es...

Herrerillo común, Amilotx urdiña, Cyanistes caeruleus.
Por mi amigo Iñaki Atxa (https://inakiatxa.wordpress.com/), 
que sabe acariciar a las aves con su mirada.


Marzo es el mirlo cantando a la alborada urbana y el zorzal oculto del bosque. Marzo es la prímula, el eléboro y los narcisos. Marzo es el espino sonrojado, el cerezo blanco, el fresno que asoma. Marzo es la ventolera fría y la helada a destiempo. Marzo es el sol vigoroso de las primeras tardes primaverales. Marzo es, ¡qué tontería! ¡Como somos todos! : Voluble y asustadizo, indeciso, tímido y  aturdido. Marzo es nieve traviesa y desconfiada. Marzo es invierno despintado, es febrero volandero, es veleta movediza y fértil bautizo eterno. Marzo son las grullas fugitivas, los alimoches bienvenidos, las cigüeñas que danzan, la primera golondrina. Marzo es promesa verde en la cúpula de la arboleda, es arroyo copioso, es herrerillo enamorado, es barro limpio en el camino. Marzo es montaña blanca y valle amarillo, es tarde roja y fresca luna verdulera. Marzo es tardes resucitadas, cambio de horario, sol recrecido. Marzo es a veces abrigo, a veces abrigado, a veces desabrido, a veces chubasco solanero. Marzo es huerto que despierta, alcachofas con jamón y fresas con nata. Frutales florecidos en los ribazos, trigos verdes que despuntan, primavera cierta en la dehesa, crudo invierno en la praderas montanas. Marzo es tontorrón embelesado, suspenso en matemáticas, enamoradizo, tenorio de mentira, payaso a veces, funeral de tercera otras. Primeras contracciones del parto, contorsiones contradictorias, síntomas discordantes, pasito hacia adelante y pasito hacia detrás, vueltita y empezamos otra vez. 

Marzo se me parece más de lo que me gustaría. Soy, reconozcámoslo, un viejo “marziano” que sueña con ser mayor. 

Juan Goñi

El presente era sólo un puente...

"El presente sólo era un puente, y en él siguen gimiendo..."
Puente de Berro, Arizkun, Baztan, #Navarra, #Nafarroa, esta mañana.

" [...] Mi familia estaba formada por nórdicos puros, es decir, idiotas. Suyas eran todas las ideas equivocadas que se hayan podido exponer en ese mundo. Una de ellas era la doctrina de la limpieza, por no hablar de la probidad. Eran penosamente limpios. Pero por dentro apestaban. Ni una sola vez habían abierto la puerta que conduce hasta el alma; ni una sola vez se les ocurrió dar un salto a ciegas en la oscuridad. Después de comer, se lavaban los platos con presteza y se colocaban en la alacena; tras haber leído el periódico, se plegaba cuidadosamente y se guardaba en su estante; después de lavar la ropa, se planchaba y doblaba y luego se guardaba en los cajones. Todo se hacía pensando en el mañana, pero el mañana nunca llegaba. El presente sólo era un puente, y en él siguen gimiendo, como el mundo, y ni a un solo idiota se le ocurre volar el puente.

Mi amargura me impulsaba con frecuencia a buscar razones para condenarlos, para mejor condenarme a mí mismo. Pues soy como ellos también, en muchos sentidos. Durante mucho tiempo creía que había escapado, pero con el paso del tiempo veo que no soy mejor, que soy un poco peor incluso, porque yo vi siempre las cosas con mayor claridad que ellos y, sin embargo, sigo siendo incapaz de cambiar mi vida."

Fragmento de "Trópico de Capricornio", novela del escritor estadounidense Henry Miller.